Es para nosotros un inmenso placer compartir que la Hermana Carlina Agudelo, Directora General de la Fundación Diocesana Compartir, junto a los jóvenes integrantes del Programa Padrinos, se han unido para expresar su más sincera gratitud por el alma maravillosa que fue Enrique Pimoulier, quien apoyó incansablemente a varios niños y jóvenes desfavorecidos en todo el mundo.
La contribución de Enrique a la sociedad fue notable y siempre será recordada. Sus esfuerzos desinteresados y generosidad trajeron un cambio positivo en la vida de muchos, y su legado continuará inspirándonos a todos a seguir sus pasos. El mundo necesita más personas como Enrique que tengan pasión por la caridad y coraje para actuar.
A la Hna. Carlina y a los jóvenes integrantes del Programa Padrinos, extendemos nuestro más sincero agradecimiento por honrar la memoria de Enrique a través de este emotivo mensaje. Que sigamos uniéndonos para celebrar las vidas de aquellos que han dejado un impacto positivo en nuestro mundo.