Brindar atención integral a niños, niñas, adolescentes y adultos víctimas de la violencia política o que se encuentran en situación de vulnerabilidad, a través del desarrollo de planes, programas y proyectos orientados a mejorar su calidad de vida, su bienestar social y emocional, fomentando valores cristianos de tolerancia, respeto, amor, honestidad e integridad, que contribuyan a la formación de seres humanos felices y responsables.