La paz nos une: Turbo fortalece la formación de niños y niñas en derechos, deberes y convivencia
El municipio de Turbo continúa impulsando acciones encaminadas a fortalecer el desarrollo integral de la niñez y a generar espacios de formación que permitan que los niños y niñas reconozcan su papel como protagonistas en la construcción de una sociedad más respetuosa, solidaria y pacífica.
En esta oportunidad, desde el Programa de Segunda Infancia del municipio de Turbo, en articulación con el área de Salud Mental, se desarrolló una jornada pedagógica y participativa denominada “La paz nos une”, una experiencia significativa que permitió reunir a niños y niñas en torno a la reflexión sobre sus derechos, deberes y compromisos con la construcción de paz.

Durante la jornada se generaron diferentes espacios de diálogo, participación y reflexión, en los que los niños y niñas pudieron expresar sus ideas, compartir experiencias y reconocer la importancia de mantener relaciones basadas en el respeto, la empatía, la solidaridad y la tolerancia. La actividad estuvo orientada a fortalecer valores fundamentales para la sana convivencia y a brindar herramientas que contribuyan a la construcción de entornos seguros y protectores para la niñez.
Uno de los principales propósitos de este tipo de iniciativas es que los niños y niñas comprendan, desde sus propias experiencias y de acuerdo con su etapa de desarrollo, que la paz no se limita a la ausencia de conflictos, sino que también se construye mediante pequeñas acciones que hacen parte de la vida cotidiana. Escuchar a los demás, respetar las diferencias, resolver los desacuerdos a través del diálogo, ayudar a quienes lo necesitan y cumplir con los compromisos son algunas de las acciones que contribuyen a construir ambientes de convivencia positiva.
Asimismo, el encuentro permitió reforzar el reconocimiento de los derechos de los niños y niñas, destacando la importancia de garantizar su bienestar, protección, participación, educación, recreación y desarrollo integral. Al mismo tiempo, se promovió la comprensión de que el ejercicio de los derechos está acompañado de responsabilidades y deberes que contribuyen al respeto de los demás y al fortalecimiento de las relaciones dentro de la familia, la escuela y la comunidad.

La articulación con Salud Mental permitió además abordar la importancia del bienestar emocional como un componente fundamental para la convivencia. Reconocer y expresar las emociones, aprender a manejarlas de manera adecuada, escuchar a los demás y buscar apoyo cuando sea necesario son herramientas que pueden ayudar a los niños y niñas a enfrentar diferentes situaciones y fortalecer sus relaciones interpersonales.
Este tipo de encuentros también representa una oportunidad para escuchar las voces de la niñez y reconocer sus ideas, inquietudes y propuestas. La participación infantil es fundamental para construir acciones que respondan a sus necesidades y para fomentar desde temprana edad una cultura basada en el respeto, la inclusión y el reconocimiento del otro.
La construcción de paz comienza desde los espacios más cercanos. En el hogar, en las instituciones educativas, en los parques, en los barrios y en cada lugar donde los niños y niñas comparten con sus compañeros, familiares y comunidad, existen oportunidades para promover comportamientos que favorezcan la convivencia.
Por ello, desde el Programa de Segunda Infancia se continúa trabajando en el desarrollo de estrategias que permitan acompañar a los niños y niñas en su crecimiento, fortaleciendo sus capacidades, promoviendo sus derechos y generando espacios donde puedan aprender, participar y expresarse libremente.

La jornada “La paz nos une” dejó como mensaje central que todos pueden aportar a la construcción de una sociedad más pacífica. Cada palabra de respeto, cada gesto de solidaridad y cada acción encaminada a resolver las diferencias mediante el diálogo representa un paso hacia una mejor convivencia.
Turbo reafirma así su compromiso con la niñez y con la construcción de entornos donde los niños y niñas puedan crecer rodeados de oportunidades, protección, respeto y afecto. Apostarle a la formación de las nuevas generaciones significa también sembrar desde hoy las bases de una sociedad en la que la paz, la convivencia y el respeto por los derechos sean valores presentes en la vida cotidiana.


